Recarga de cafeína para esta lluviosa mañana por Barcelona. La gente camina ansiosa intentando no chocar sus paraguas. Algún que otro asiático ha sido más práctico y lleva un impermeable de plástico que ofrecían en la recepción de su hotel. Una niña de seis años estrena sus nuevas botas de agua saltando en los charcos.
 

Por suerte, a mi shopping de piel no le ha pasado nada.